Una revuelta popular


En un articulo anterior, me referí a la inutilidad de algunos gobiernos destacados, en el manejo de la crisis actual en sus países. Al mismo tiempo destaqué otros bastante más exitosos. Para recordar, entre estos últimos, algunos tienen a su frente representantes del género femenino, quizá por la sensibilidad humana que les caracteriza. Pero en ciertos países, son profesionales aquellos que están a la cabeza del sistema de salud. Estos pudieron advertir a tiempo el peligro que se cernía y entonces actuar con rapidez y efectividad.

Creo apostar a lo correcto cuando estimo que los políticos, en su gran mayoría, no están a la altura de las circunstancias. Entonces el fracaso les señala, pero su significado es una cantidad muy grande, casi monstruosa, de víctimas de la pandemia. No creo estar equivocado si señalo la causa fundamental de esto: Los políticos tienen un solo interés, y es… perdurar en el gobierno. Todos sus actos están destinados a perseverar basándose en actos populistas. Entonces todo aquello que pueda reprimir al individuo, como viene al caso las medidas de resguardo de la salud por medio del encierro obligado, resienten a esos políticos. Además el primer resultado de este operativo, es restringir la economía, con la consiguiente y elevada desocupación. A ello se debe sumar la imperiosa necesidad de ofrecer apoyo económico directo a fin de asegurar la supervivencia de los ciudadanos afectados. Además, mencionar el casi total paro de las actividades sociales, hasta el punto de separar las familias. Así vemos, que aquellos dirigentes obtusos que en un inicio negaron la gravedad de la situación, debieron optar por tomar medidas impopulares, pero de manera menos efectivas.

Entonces, ¿qué alternativas quedan?… bueno, sin tener la varita mágica y entonces proponer soluciones drásticas, creo que la primera medida debe ser la “transparencia” en la puesta en marcha de acciones y en la toma de decisiones. Seria bueno, por ejemplo, abrir la sala del gobierno al público. Con el sistema “Zoom”, todo ciudadano podría ser testigo de las vicisitudes de sus líderes, y no menos, poder opinar “en vivo y en directo”. Cierto que esto requiere de cierta reglamentación a fin de evitar desmanes por parte de los descontentos de siempre. Simplemente, obligando a identificarse para poder participar y también limitar el número de participantes.

Recientemente, en mi país, algunas sesiones de la Suprema Corte fueron transmitidas por TV, y resulta ser que nadie salió damnificado por ello. Claro que no hubo la posibilidad de participación del público, pero al menos se dio un paso hacia el dominio abierto de la justicia.

Pero no estoy abogando por una simple apertura a la ciudadanía. Más allá de esto pienso en la necesidad de establecer un sistema completo de gobierno del pueblo. En términos generales esto se denomina “Democracia Directa”, lo cual son propuestas bien conocidas, pero aquí y ahora no es el momento de entrar en detalles. Solo una cuestión fundamental… ahí es el pueblo el que ejerce el poder de gobierno, reemplazando a los políticos tradicionales. No más intereses mezquinos y egoístas, ahora cada uno de los ciudadanos debe ejercer su derecho a opinar y participar de las decisiones. También tomar responsabilidades.

Claro que se trata de un operativo complejo, y no fácil de montar, en especial cuando se exige de cada persona tomar el riesgo de la empresa. Probablemente, para llegar a ello, se debería optar por una acción subversiva. Por ejemplo, fundar una institución política que se presente a elecciones regulares, pero una vez en el poder, dictar las leyes del caso. Luego si desempolvar las verdaderas metas ideológicas para construir las instituciones necesarias.

Sin lugar a duda, esa propuesta va a desencadenar reacciones quizá muy violentas por parte de los principales damnificados, los políticos profesionales. Pero, en fin, se trata de una revolución, y como en el pasado se demostró, siempre hay victimas. De todas maneras no se trataría nunca de una iniciativa destinada a crear lucha y violencia, y solo la reacción de los miserables podría determinar la gravedad de los resultados.

No obstante, la alternativa sería la de continuar en el camino de la destrucción de toda la sociedad humana y su hábitat. Esto sería mucho más grave al fin.

Josef Carel 

2 comentarios sobre “Una revuelta popular

  1. Confieso que sigo leyendo, uno a uno, los ensayos que publicas, (a cual más interesante, debo destacar).
    A grandes rasgos estoy de acuerdo con tu posición y opinión; es más, estaba pensando que si es que llegas a formar un partido, quizás me verías en sus filas.
    Un abrazón javer
    Shalom

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