A la hora de la verdad


Creo que tenemos aun un largo camino para recorrer hasta que haya real igualdad y entonces tanto mujeres como hombre puedan actuar con  verdadera libertad. Quiero citar aquí un párrafo de la introducción de un librito que escribió Bertold Brecht el gran dramaturgo alemán antifascista… “Quien pretenda hoy combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, debe superar, cuando menos, cinco dificultades. Debe tener el valor de escribir la verdad, aunque en todas partes la sofoquen: la sagacidad de reconocerla, aunque en todas partes la desfiguren: el arte de hacerla manejable como arma; el juicio de escoger aquellos en cuyas manos resultara eficaz: la maña de propagarla  entre estos. Tales dificultades son grandes para quienes escriben bajo el fascismo, pero existen también para los desterrados y los prófugos y son validas hasta para los que escriben en los países de la democracia burguesa”. Brecht escribió esto en 1933 ya prófugo en un país de Escandinavia, pero creo que sigue siendo valido hasta nuestros días. Se supone que la mujer ya tiene muchos derechos, y sin embargo sigue siendo la victima en muchos países “democráticos” de violencia de todo tipo, y siempre retratada como dolorosamente dañina para el hombre, provocativa con su sensualidad que le denominan “engañosa”, pues al fin quiere poseer y dominar al hombre. La mujer como genero, se me ocurre ahora, tiene mucho de semejanza con la imagen de los judíos en el mundo cristiano… traidor al fin y al cabo, queriendo semejarse a la gente “normal”. En cuanto a la mujer, se sugiere que quiere ser como él, poderosa y dominante, par su propio provecho. Por eso yo pienso, como ya lo observé otras veces, la mujer debe renunciar a su condición de “emblema de la belleza”. No alcanzan a comprender, que eso de la belleza femenina es emblemático y aprovechado por los hombres para denigrarla y reducirla a algo superficial.  Es esa persona que entra en los negocios de ropas y se la pasa horas revolviendo y buscando artículos, como también  el uso de la cosmética. Cuando la mujer, tanto como el hombre vistan con ropas practicas, o por el contrario, que también los machos quieran verse hermosos, entonces entraremos en la recta final de la evolución hacia la igualdad. Pero todo eso requiere de un vuelco total en cuanto a la imagen que queremos de nuestros hijos, y de la constitución de la familia. No negamos que es la mujer la que da a luz y tiene en sus manos al vástago apenas nacido y luego lo amamanta. Para eso la naturaleza otorgó a la mujer el cuerpo que lleva. Pechos para alimentar al hijo, caderas anchas y traste voluminoso. Esto ultimo para el parto mismo. Las mujeres indígenas dan a luz sentadas en el suelo, cavan un pequeño pozo delante de sus piernas abiertas para depositar allí al recién nacido. En una tribu de Africa, la de los pigmeos, es el padre de la criatura el que asiste a la mujer. Luego él se ocupa del bebé, le corta el cordón, lo lava y lo devuelve a la mujer para amamantarlo. Entonces el hombre no se siente menos macho por ese trabajo, pero al contrario así comienza a crear lazos con su hijo. Ayer un grupo de jovencitas, en la manifestación de protesta frente a la casa del primer ministro, descubrieron sus pechos para demostrar que tienen la libertad de hacerlo, que son personas independientes y no tienen qué ocultar. Como te podrás imaginar, todos aquellos que siempre ocultan la verdad, pusieron el grito en el cielo, por la desvergonzada acción de esas mujeres.

Josef Carel

2 comentarios sobre “A la hora de la verdad

  1. Lo práctico y bueno de todo siempre será la búsqueda y expresión de la verdad. ¿A quién le importa en un mundo editorial y literario donde lo predominante es lo que se vende? Es como la maldad encarnada en la mujer o en los animales para contar historias.

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  2. Probablemente tengas razon, pero tambien es la optica falsa de quienes pretenden la verdad suya. El mundo capitalista se ha construido sobre tales razones de mercado. Pero tambien el mundo diz que socilaista, tambien vende imagenes falsas y miserias para la otra gran parte de la sociedad. Tambien la maldad encarnada en todo aquel que comercia con sus productos es parte de esta ultima falacia. ¿Quien es entonces el unico dueño de la verdad? Solo lo puede contar la gente dañada por las acciones de los que tienen el poder y no lo largan por estar convencidos que … solo ellos tienen la verdad.

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