¡Cuando la muerte acecha!


La palabra muerte es la extinción o el fin de la vida. También significa el acto de matar a una persona. La Biblia dice: “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto” (Eclesiásticos 9:5; Salmo 146:4). Cuando alguien se muere, deja de existir. Los muertos no pueden pensar ni actuar ni sentir.“A polvo volverás”. Dios le explicó al primer hombre lo que le sucedería al morir. Cuando Adán desobedeció, Dios le dijo: “Polvo eres y a polvo volverás” (Génesis 3:19). Adán no existía antes de que Dios lo formara “del polvo del suelo” (Génesis 2:7). Y al morir, volvió a ser polvo y dejó de existir. Lo mismo pasa actualmente. Al referirse a los seres humanos y a los animales, la Biblia explica: “Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo” (Eclesiásticos 3:19, 20). La muerte no tiene por qué ser el final de todo. La Biblia con frecuencia compara la muerte con un sueño profundo (Salmo 13:3; Juan 11:11-14; Hechos 7:60). Quien duerme profundamente no se entera de lo que pasa a su alrededor. Igualmente, los muertos no tienen conciencia de nada. Sin embargo, la Biblia enseña que Dios puede despertarlos y levantarlos a la vida (Job 14:13-15). Para aquellos a quienes Dios resucite, la muerte no será el final de todo. La muerte es un efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello, el fin de la vida. Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, consecuencia de la cadena trófica, aborto espontáneo, desastre natural) o inducidas (suicidio, homicidio, eutanasia, aborto inducido, accidente, desastre medioambiental). La experiencia humana de la muerte es que en todos los casos termina no sólo en la comprensión del hecho de que hay muertes, sino del hecho de que la muerte es algo indisolublemente ligado a la existencia. La experiencia de la muerte, en sus diversas formas, conduce a la convicción de «tener que morir». Hoy, como ya es habitual en Israel y en todo el mundo, la muerte nos acecha, desde marzo de este año, cuando supimos de la existencia de un virus proveniente de China llamado Corona virus, nuestra vida dio un giro y se transformó. Desde hace más de ocho meses, en todo el planeta llamado tierra se habla del virus, de sus consecuencias, del contagio y de la muerte. Los científicos de Inglaterra, Estados Unidos, Israel y de otras naciones trabajan arduamente, se ha especulado, pero el proceso que deben seguir para lograr una vacuna es lento, hasta la fecha ya se han probado algunas vacunas en muchas personas, trabajan prácticamente las 24 horas del día para conseguir la tan ansiada vacuna que ponga fin a esta pandemia. Se han realizado muchos experimentos en algunas partes, con resultados positivos, pero habrá que esperar, de acuerdo a diferentes declaraciones a finales de este año o a comienzos del otro. Mientras tanto, en días pasados, tuvimos constancia de la aparición de la segunda ola del Covid-19, cuando este estaba controlado en muchos países. Nuevamente la desesperación, las medidas restrictivas, la labor de los gobiernos, médicos y científicos de todas partes anunciando que debemos volver a ser estrictos con el uso de las mascarillas, guardar las distancias, desinfectar las manos. La palabra muerte es la extinción o el fin de la vida.También significa el acto de matar a una persona.La Biblia dice: “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto” (Eclesiásticos 9:5; Salmo 146:4). Cuando alguien se muere, deja de existir. Los muertos no pueden pensar ni actuar ni sentir.“A polvo volverás”. Dios le explicó al primer hombre lo que le sucedería al morir. Cuando Adán desobedeció, Dios le dijo: “Polvo eres y a polvo volverás” (Génesis 3:19). Adán no existía antes de que Dios lo formara “del polvo del suelo” (Génesis 2:7). Y al morir, volvió a ser polvo y dejó de existir.Lo mismo pasa actualmente. Al referirse a los seres humanos y a los animales, la Biblia explica: “Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo” (Eclesiásticos 3:19, 20). La muerte no tiene por qué ser el final de todo. La Biblia con frecuencia compara la muerte con un sueño profundo (Salmo 13:3; Juan 11:11-14; Hechos 7:60). Quien duerme profundamente no se entera de lo que pasa a su alrededor. Igualmente, los muertos no tienen conciencia de nada. Sin embargo, la Biblia enseña que Dios puede despertarlos y levantarlos a la vida (Job 14:13-15). Para aquellos a quienes Dios resucite, la muerte no será el final de todo. Desde hace más de ocho meses, en todo el planeta llamado tierra se habla del virus, de sus consecuencias, del contagio y de la muerte. Constantemente escuchamos, leemos, nos dicen o existen campañas que nos instan a mantener la calma, a ser positivos, “mente positiva y pensamientos positivos”, hay seminarios o cursos que se dictan por Zoom, pero muchos se preguntan hasta cuándo?. La respuesta nadie la sabe, toda la atención está puesta en la aparición de la vacuna lo antes posible para salvar al mundo de semejante virus, el Covid-19, del que tanto se habla y se comenta, pero nadie sabe qué nos depara el futuro. Todos rogamos a Dios porque aparezca lo más rápido posible la vacuna y se pueda volver a una relativa normalidad, porque esta pandemia nos ha cambiado la vida. Agradezco a Dios por la oportunidad que nos da de seguir viviendo, le ruego que nos bendiga y nos proteja.

Regina Mizrahi

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