“Los otros poemas de Sopita”


Marina Mercante

En mi uniforme inmaculado y mi gorra

sobriamente sonriendo y entrecano

a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía

mi prestancia ínsita y mi don de gentes

Sereno lobo de mar

con muchos amores y ninguno

De haber yo acatado

ese romántico designio

materno.

*

Sopita

Vos

crema de garbanzos

no sos

sopita

y sos mi sopa

preferida

Así es la vida

incluso la mía

(espesa)

aunque es también

—oh, resonancias

fulgores

distorsiones—

sopita.

*

De pibe

Se me fueron retirando

los vocativos papi y mami

imperceptiblemente

y ninguna otra palabra ocupó las vacantes

Jamás volví

a llamar a mis padres.

*

Febo

La cucharita que Flavia aferra

dentro del pocillo vacío

es tratada

con la energía cómica

que asoma

ya sus rayos

iluminan

nuestra historia.

*

Ajustada

Ajustada a su mochila

la nena se va al jardín

caminando

y de la mano de su papá

Volar me gustaría —arguye la nena

viendo algo volar—

pero no soy un pajarito

No —admite su papá

y siguen caminando.

*

El cocodrilo de Flavia

Desde que se escapó

no duermo tranquila

No sé ahora qué hacer con mis sueños

Me aseguraron que tenía ojos celestes

y que al ser blanco

resultaba

incandescente en la oscuridad.”

*

Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)

Acaso te llamaras solamente Pupé

acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay

te llamara Pupé

te llamabas Pupé

Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni

cuando Boni se enfermó y luego falleció

te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara

con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia

y nos revelara cómo te llamabas

te llamabas así solamente:

Pupé.

*

Mi gata actual

Mi gata actual duda demasiado

¡Vieran cómo duda mi gata!

No dudo de que dude

A veces

inexpresivamente

Yo me muestro expresivo

a veces

cuando ella duda.

*

No me libra

Entre los 18 años de mi hija

y los 95 de mi madre

una contienda

de distancias

se me libra.

(2010)

*

Cansados

Los huesos están cansados

No hay modo de no estar cansados

aunque haya descanso

Los huesos están exhaustos

Por eso no hay modo de no

estar cansados

aunque haya descanso

Los huesos, además, están hartos

de soportarnos, de tolerarnos

nos odien

o nos amen

Los huesos nos expulsan

suplican que los dejemos ir

Detestan que los retengamos

que los exijamos todavía

¡No es humano!”, chillan.

(a mi madre)

*

Rolando Revagliatti

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