En el quicio de la ventana y de la vida


Pablo se sentó en el quicio de la ventana y encendió un cigarrillo, en las primeras caladas observó el paisaje y cosa extraña, no sintió nada, contrariamente a los buenos momentos que siempre sintió mirando aquel valle de una espléndida belleza.

Victoria su esposa, se acercó pausadamente mientras absorbía, muy despacio, el vino de su copa. Era el momento fulminante en que surgen sentires, deseos y frustraciones tanto tiempo retenidos, ocultados y almacenados y que de repente suben con fuerza y exigen una puesta en orden, una atención, una consideración.

.-¿Crees que podrás perdonarme? – le dijo Pablo a su mujer.

.-No hay nada que perdonar, todo está ya muerto – le repuso su esposa

.-Todos esos años de amor, esa familia que hemos creado y….

.-Sí, todo eso ya ha pasado, las niñas ya son mayores y tienen su propia familia, los nietos ya van a la Universidad y la infinidad de veces que a “tu puerta he llamado” siempre la indiferencia o los miles “ocupaciones” no te daban tiempo para este hogar, para mi, para esta familia, pues parece que tenías otra, otra familia de la cual “ocuparte”

.- Lo lamento infinitamente -repuso Pablo.

.-Tener algo, pertenecer a alguien, saber cual es tu identidad es importante y a la vez te compromete y condiciona tu conducta, pues pone a prueba tu responsabilidad.

.-No sé qué decir

.-Bien, no retomamos nada, porque todo está finiquitado, desaparecido, pero emprendamos una nueva existencia, un proyecto de convivencia, jamás como el de antes, pero quizás diferente y a lo mejor, pues mejor, quien sabe¡¡¡¡

Los dos miraban a lo lejos, él con el peso en su conciencia de sus engaños, y mentiras y ella con los disimulos que sus costumbres heredadas le habían impuesto.

Alargo la mano y apretó la de ella y en ese contacto comprendió que nada estaba perdido, que la vida empuja siempre hacia otros horizontes, hacía otras posibilidades que nunca mueren.

                                                                                                      

 Salomé Moltó

4 comentarios sobre “En el quicio de la ventana y de la vida

    1. Gracias César, a pesar de los problemas e incertidumbres que nos acechan, procuramos remontar

      El 28/10/21 a las 17:41, Kosas y algo mas escribió: > WordPress.com >

      Me gusta

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