Subiendo la escalera


Un ruido en la escalera casi todos los días la desconcertaba, por tal motivo estuvo esperando sentada detrás de la puerta de tal forma que al oír los pasos pudiera ver. de inmediato, quien era la persona que todos los días casi a la misma hora, subía la escalera de forma precipitada.

.- Vaya por fin veo quien sube y baja la escalera de forma tan precipitada.

.-Sí señora soy Julian, de Ecuador, estoy aquí en su país hace ya unos años y tengo alquilado el piso último.

.- Sí, el desván del tacañón de D. Pedro, no el piso, que seguro que le cobra un huevo por un espacio tan pequeño y tan deteriorado.

.- Bueno, los alquileres están muy caros porque hay pocos, como me he quedado sin trabajo, la agencia de transporte donde trabajo ya no me repite el contrato. Así que voy a ver qué trabajo puedo encontrar, sino, tendré que volver a mi país y allí la situación no es mejor que aquí.

.- No se acompleje por ser inmigrante, mi familia también lo fue. Mi abuelo marchó a Francia al acabar la guerra civil, estuvo en el campo de Concentración de Argelême – sur- Mer. Al entrar los alemanes, los franceses lo liberaron y estuvo luchando y luego entró con la nueve a París. Se casó allí y mi padre nació en la ciudad luz, como llaman a París. Volvió aquí ya mayor, se casó con mi madre que era de Jaen y yo he viajado mucho para ver a mi familia. Tengo familiares en todo el mundo, bueno, en casi todo el mundo.

Así que no se acompleje porque todos, en el fondo somos emigrantes.

.- Hermoso discurso, hay que ver¡¡ no me lo podía ni imaginar. Pero no tengo trabajo, como ya le he dicho y aunque soy un buen mecánico, ahora resulta difícil encontrar empleo.

.-Le voy a proponer una cosa. Tengo noventa años, o sea que soy un viejita y necesito que alguien me saque a pasear. Tengo una chica que me limpia y guisa, pero no tengo a nadie para salir a tomar el sol y el aire. ¿Qué le parece si vienen un par de horas todos los días y salimos a dar una vuelta mientras le sale o no trabajo?. No ponga esa cara le pagaré, ya no me atrevo a ir sola pues temo caerme.

El joven se quedo muy sorprendido, en sus labios asomó una sonrisa de satisfacción.

.- Mañana la recojo a las cinco, damos una vuelta y tomamos un café.

.-De acuerdo, invito yo.

Salome Molto

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