Leontina


Panaderos en los libros y su quietud Leontina parpadea frente a los nardos y sucumbe ante unas mariposas.

Lucas


Crepita en la moribunda noche de Lucas esa risita.

*


Te descubro en las quietudes en los insomnios acordonados y cuando se agitan las cenizas Poemas misterios ¿voraces? empujan y me provocan.

*


Un ingenioso tajo abre los postigos de un alma encerrada.

Verde


Oscila en el aire un verde intenso El hilo sincroniza el movimiento Llora un niño su desilusión Globo.

Sobrevolar, revolotear


Indóciles claros oscuros sobrevuelan los umbrales de la aventura Un meneo frágil fisura el cuerpo compacto Revolotean indulgencias en los ojos áridos Hincada Adriana zurce tajos ensangrentados.

La mecedora


Susurran las plantas y el fuego rechina en el jardín La mecedera atempera la asfixia del remordimiento.

Indagar


Ráfagas ligeras envuelven la palidez de la mujer Una sombrilla de luna observa el mar en su enojo La arena despreocupada se pasea en la cintura Un magnetismo aparente enjaula las pestañas mientras indaga con la mirada los zarpazos del mar.

Basta


El calmo hastío degrada el encierro Los huesos pesan amazacotando las vueltas Recoge la mirada los ojos gotean La botas anuncian la soberanía del látigo Fósforos de carne se encienden y cercenan Emancipado ese animal huye.

Algo


Prende la impaciencia en el templado rostro mordisquea el insomnio Ahuecada, algo ella se persigna.