Y los sueños, sueños son


Frente a la abrumadora información sobre las guerras en la historia de la humanidad, quedas paralizado por el horror. Sobre su significado para la vida diaria, aún cuando vivas tu vida a distancia de los hechos actuales, o que éstos sucedan a pocos metros de tus sentidos humanos. Si no te cae encima, si no dueles por una bala que atraviesa tu carne, si no ves las paredes de tu hogar hechas polvo, y por encima el cielo celeste. Entonces no eres insensible a todo ello, pero estas convencido que… a ti no te va a llegar.

Entonces, te sacudes los hombros, como para alejar el terror, y fijas la vista en el cielo creyendo que esa es… tu realidad. No eres una persona insensible al dolor ajeno o al tuyo propio, solo que no tienes soluciones, eres impotente en absoluto.

Leés a Ashley Montagu y a Hannah Arendt, te asomás a las narrativas pacíficas; las sociedades indígenas, también algunas modernas que quisieras que te sirvan de ejemplo. Quisieras con ellas pasárselas por las narices de los informantes que te abruman con los extensísimos crímenes de la humanidad. Pero entonces comprendés cuan nimia, pobre, fatigosa y anémica puede ser tu respuesta. Quisieras ser positivo, encontrar una vía de escape y contradecir la realidad. Pero sientes en carne propia la deficiencia de tus argumentos optimistas. Eres en el mejor de los casos, un… opsimista (termino creado por Emmil Habibi, el escritor árabe israelí), y sueñas de a ratos que algo se está dando en nuestro mundo actual. Mañana se reúnen en Singapur Kim Jong-un y Donald Trump que discutirán las condiciones de desarme nuclear de uno a cambio de aportes económicos de la potencia. ¿Y entonces qué? me pregunto. Siendo así de opsimista (Gracias Habibi), supongo que la sola posibilidad de algún acuerdo, entendimiento, inundará al planeta de fe y fervor en pos de la paz mundial. Esto de por si, es suficiente como para alimentar a todas las ramas de los medios de comunicación mundiales e iniciar un circo de festejos imparables. Pero luego viene el despertar del sueño y las perspectivas de que todo sea una pesadilla.

No importa, porque seguiré siendo un hibrido opti-pesi-mista.

3 comentarios sobre “Y los sueños, sueños son

  1. Siempre es bueno, y me atrevo a decir positivo, estar al tanto de lo que ocurre en nuestro afectado y muy enfermo mundo. No por el hecho de que sabiendo logremos solucionar algo, pero quizás escribiendo y comentando logremos compartir nuestras ideas e inquietudes, y así evitar ser solo un “opsimista”
    Muy buenas tus apreciaciones, amigazo Carel.
    Shalom

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