La vida. el Covid 19 y el encierro



Así es ni más ni menos, en casi nueve meses, el mundo pasó de ser relativamente normal a ponerse al revés, gracias a algunos, de origen chino.
En este lapso, todo hemos tenido tiempo de sobra para reflexionar un y mil veces en lo que ha sido, es o podrá ser nuestra vida.
Unos con alegría, otros con dolor y muchos con incertidumbre. En los largos días y las no menos largas noches, hemos pensado una y otra vez en lo que fue o será nuestra vida de ahora en adelante.
El Covid-19, el Coronavirus o la pandemia, como se le llame, han hecho de las suyas en casi todos los rincones de este planeta tierra en donde habitamos, a veces, los mal llamados seres humanos.
A diario se ha vuelto rutina, leer, escuchar o enterarnos de la muerte de gente querida, apreciada, colegas, conocidos, jóvenes y…muchos otros. Esas noticias conviven con nosotros que reflexionamos “a los míos no”, pero eso depende solamente de Dios y nada más.
En estos largos meses, en nuestra soledad hemos aprendido a convivir con nosotros mismos, hemos reflexionado, nos hemos arrepentido, planificamos nuestro futuro solos o con nuestros seres queridos, cierto muy cierto porque todo ha cambiado.
¿Cuáles han sido las lecciones?
Muchísimas, vivimos en un proceso de adquirir conocimientos sobre hechos o vivencias desconocidos para todos.
Esa es una verdad que no podemos negar, ahora casi sabemos lo que vale una vida, la felicidad, nuestros seres queridos, la verdadera amistad, la humildad, el amor al prójimo y …muchas cosas más.
No estamos pensando como antes, tal vez algunos sí, en el dinero, cómo amasar fortunas, cómo despreciar a algunas personas, cómo aprovechar las oportunidades que quizás no son para nosotros y lo vuelvo a repetir…muchas cosas más.
Si con todo lo escuchado, visto o aprendido no hemos cambiado para bien, entonces amigos hemos perdido algo muy preciado: parte de nuestra vida y como dicen, el tiempo jamás se recupera.
Quizás sin temor a equivocarme, no soy sabia ni mucho menos, soy un ser pensante, esa es y será la gran lección que Dios nos está enseñando, aunque para algunos eso son simplemente palabras.
Es curioso, pero un 28 de octubre de 1886, el mandatario norteamericano Grover Cleveland inaugura en Nueva York un monumento regalado por Francia con motivo del centenario de la independencia norteamericana, conmemorado diez años antes: la Estatua de la Libertad.
Agradezco a Dios porque siempre está conmigo, me acompaña, me enseña, me hace pensar en “hacer el bien sin mirar a quién”. Eso me lo decía constantemente mi papá a quien quise mucho, siempre está en mi memoria.
Le ruego a Dios que libere a los pueblos sometidos a terribles tiranías, a la gente de los países africanos quizás olvidada, que libere a nuestra querida y añorada Venezuela, así como a los ciudadanos de Nicaragua, Cuba, o a los del Medio Oriente y…muchos más.


Regina Mizrahi

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