La mayor hipocresía del ser humano


Citas del libro “Sapiens” de Yuval Noah Harari

La mayor hipocresía del ser humano, es presentarse ante si mismo como el producto mas inteligente de la creación. Su capacidad reflexiva y creativa, le otorgó, según sus propias creencias y vanidades, el poder de elegir el destino de todo lo que existe sobre la faz de la tierra. La declaración de que “ha sido creado a ‘imagen y semejanza’, lo convierte al fin en una criatura depredadora y autodestructiva. Las sucesivas revoluciones evolutivas, como la agrícola e industrial, lo demuestran claramente. Citamos aquí algunas sentencias del libro de Harari.

“La domesticación de los animales se basaba en una serie de prácticas brutales que con el paso de los siglos se hicieron todavía más crueles.

  1. Una ternera moderna en una granja industrial de carne. Inmediatamente después de nacer, la ternera es separada de su madre y encerrada en una minúscula jaula, no mucho mayor que su propio cuerpo, donde pasará toda su vida: unos cuatro meses por término medio. Nunca abandona su jaula, ni se le permite jugar con otras terneras y ni siquiera andar, y todo para que sus músculos no se fortalezcan. Unos músculos blandos significan un bistec blando y jugoso. La primera vez que la ternera tiene ocasión de andar, estirar sus músculos y tocar a otras terneras es en su camino al matadero. La industria lechera tiene sus propios métodos para obligar a los animales a hacer su voluntad. Vacas, cabras y ovejas solo producen leche después de parir terneros, cabritos y corderos, y solo mientras las crías maman. Para continuar obteniendo leche animal, un granjero necesita tener terneros, cabritos o corderos para que mamen, pero ha de impedirles que monopolicen la leche. Un método común a lo largo de la historia consistía en sacrificar a terneros y cabritos poco después de nacer, ordeñar a la madre continuamente y después hacer que quedara de nuevo preñada, y todavía hoy continúa siendo una técnica muy generalizada. En muchas granjas lecheras modernas, una vaca “cinco años antes de enviarla al matadero”. Durante estos cinco años está preñada casi constantemente, y es fecundada a los 60-120 días después de parir, con el fin de preservar la máxima producción de leche. Sus terneros son separados de ella poco después de nacer. Las hembras son criadas para que se conviertan en la siguiente generación de vacas lecheras, mientras que los machos son destinados a la industria de la carne.
  2. El buey, castrado y domesticado, consumía su vida bajo el látigo y en un estrecho redil, y trabajaba solo o en parejas de una manera que no era adecuada para su cuerpo ni para sus necesidades sociales ni emocionales. Cuando un buey ya no podía tirar del arado, era sacrificado.
  3. La duración de la vida de los gallos salvajes es de 7-12 años, y la de los bóvidos salvajes de unos 20-25 años. En contraste, la inmensa mayoría de los pollos y las gallinas y del ganado bóvido doméstico son sacrificados cuando tienen entre unas pocas semanas y unos pocos meses de edad, porque esta siempre se ha considerado la edad óptima para matarlos desde una perspectiva económica. (¿Por qué seguir alimentando a un gallo durante tres años si ya ha alcanzado su peso máximo a los tres meses?)
  4. En muchas sociedades de Nueva Guinea, la riqueza de una persona se ha determinado tradicionalmente por el número de cerdos que posee. Para asegurar que los cerdos no se vayan, los agricultores del norte de Nueva Guinea les cortan un gran pedazo de la nariz. Esto produce un agudo dolor cada vez que el cerdo intenta oliscar. Puesto que los cerdos no pueden encontrar comida ni hallar su camino sin olfatear, esta mutilación los hace completamente “dependientes de sus dueños humanos”. En otra región de Nueva Guinea ha sido habitual sacarles los ojos a los cerdos, de modo que ni siquiera pueden ver adónde van.
  5. Algunas tribus de pastores acostumbraban matar a la cría, se comían su carne y después rellenaban su piel. Luego se enseñaba la cría disecada a la madre para que su presencia la animara a producir leche. Las gentes de la tribu de los Nuer, en Sudán, iban aún más lejos: embadurnaban a los animales disecados con la orina de su madre para dar a los falsos terneros un aroma familiar y vivo. Otra técnica Nuer consistía en fijar un anillo de espinas alrededor de la boca del ternero, de manera que pinchasen a la madre y esta se resistiera a amamantar. Los Tuaregs criadores de camellos en el Sáhara solían pinchar o cortar partes de la nariz y del labio superior de las crías de camello con el fin de hacer que el amamantamiento fuera doloroso, con lo que los desanimaban a consumir demasiada leche materna.

La revolución agrícola es uno de los acontecimientos más polémicos de la historia. Algunos partidarios proclaman que puso a la humanidad en el camino de la prosperidad y el progreso. Otros insisten que la llevó a la perdición. Fue el punto de inflexión, dicen, en el que los sapiens se desprendieron de su simbiosis íntima con la naturaleza y salieron corriendo hacia la codicia y la alienación. Fuera cual fuese la dirección que tomara el camino, no había posibilidad de dar marcha atrás”.

Cual es el futuro que le espera a la humanidad, es incierto, aunque las perspectivas no son para nada sencillas. Según Harari, pero no solo, el punto de inflexión a partir del cual todo se tergiversó, fue la Revolución Agrícola.

Citado por: Josef Carel  

4 comentarios sobre “La mayor hipocresía del ser humano

  1. He puesto un pequeño comentario, pero no lo publica, me pide la contraseña, se la doy y no la acepta

    El 09/09/18 a las 08:49, Kosas y algo mas escribió: > WordPress.com > josefcarel posted: “Citas del libro “Sapiens” de Yuval Noah Harari La > mayor hipocresía del ser humano, es presentarse ante si mismo como el > producto mas inteligente de la creación. Su capacidad reflexiva y > creativa, le otorgó, según sus propias creencias y vanidades, el pode” >

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    1. Aunque te parezca raro tu comentario se publico perfectamente. No hace falta ninguna contraseña pues el sitio ya te reconoce al estar registrada. Gracias Josef

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    1. Por supuesto que estabamos mejor entonces. Nuestra dieta era mucho mejor, mas nutritiva y trabajabamos mucho menos que hoy. Sin estres ni grandes preicupaciones andabamos por los caminos sin llevar casi nada y asi no habia que robarnos. Nis pasabamos el dia de joda en joda charlando hasta por los codos. Haciamos un monton de sexo y sin saber como se llamaba nuestra contraparte. Lo mejor, no habia ni diarios ni TV.

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