La foto


Se sentó en el banco con la cabeza cacha mirando los zapatos ajados que tanto le disgustaban. Metió la mano en el bolsillo de la chupa y sacó un paquete de tabaco medio vacío del que sustrajo un cigarrillo, con el mechero lo encendió y empezó a fumar muy lentamente. Al cabo de varias exhalaciones, levantó la vista y se detuvo mirando el árbol que, majestuosamente extendía sus ramas más allá del seto. No se oyen los pájaros, se dijo para sí mismo. Ya en las últimas caladas sus dedos ansiosos se deslizaron por el bolsillo junto al pecho, de donde sacó una foto bastante deteriorada, en donde una hermosa y joven mujer vestida de forma pulcra y sencilla, esbozaba una dulce sonrisa.

         El hombre la contempló largo tiempo, el cigarrillo se había consumido. Pasó la yema del dedo por toda la figura deteniéndose en los labios de la hermosa mujer, pasando el mismo dedo por sus labios secos y arrugados, una y otra vez. Fue repitiendo el mismo movimiento mucho tiempo, como si esperase una respuesta.

La mujer de la foto era joven y vestía elegantemente con un vestido de otra época. El era viejo con una larga y descuidada melena, con el rostro quemado y encartonado, las manos ajadas. Una gran melancolía emanaba de aquel descuidado cuerpo.

Acercó la foto a sus labios y la besó largamente y con un gran suspiro se desplomó.

La gente cercana al parque, vio a aquel pordiosero derrumbarse y de inmediato, llamaron a una ambulancia. Cuando ésta llegó los conductores verificaron que el vagabundo había fallecido. Lo colocaron en la camilla, pero no pudieron sacarle, de entre los dedos la foto de una hermosa mujer que sonreía.

         Poco después la enfermera tiró con fuerza y pudo soltar la foto de entre los enjutos dedos, al tiempo de tener la sensación de haber sentido un lamento. Miró la foto y miró al difunto y sin saber porque les dijo a los encargados de la funeraria.

.- No dejen de poner esta foto junto al corazón del fallecido cuando lo acomoden en el ataúd. Si por algo se separaron, ahora que emprendan juntos el camino de la eternidad.

1ª ¿Quien era ese hombre?

2ª ¿que relación tuvo con la mujer de la foto?

Amable lector te invitamos a dar una conclusión que nos aprenda a comprender cómo fue la vida de estos personajes.

Suite

Nadie se preocupó en hacerle la autopsia y el empleado que vigilaba el cadáver se le ocurrió hurgar en los bolsillos del chaleco que a penas cubrían el cuerpo. Un libro, o mejor dicho un cuaderno sacó del bolsillo derecho y empezó a leer distraídamente mientras esperaba tranquilamente, posiblemente quedaría el ataúd en depósito hasta que las autoridades municipales dictaminaran donde colocarlo. Un ligero viento levantó un cúmulo de hojas que anunciaban con lentitud que el otoño no había hecho más que empezar. Pensaba el hombre que sus nietos ya están en el colegio, su hija en el trabajo y su yerno lejos con el camión. Todos trabajando mientras que para este hombre todo había terminado. ¡qué absurda es la vida!, pensó mientras de forma distraída empezó a leer algunas frases y notas del cuaderno “Lisa ha tenido fiebre toda la semana”, ¿quién era Lisa, su hija o su nieta? Deseando averiguar un poco más fue leyendo cada vez más interesado en esas vidas que hasta el momento habían sido totalmente ignoradas por él.

Salomé Moltó

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