Ser ladrón o la justa medida de las cosas


Suele decirse que cuando alguien consume más de lo necesario o malgasta lo que posee es en el fundo un ladrón.

Muchos han sido los debates y conversaciones a los que hemos asistido con posiciones verdaderamente antagónicas. Uno de los contertulios afirmaba que él podía dispones de lo que era suyo sin tener que rendir cuentas a nadie y otro contertulio decía todo lo contrario, por eso el tema es muy delicado y tiene como base, la digamos, “propiedad” y por lo menos en estos lares, ser poseedor de algo implica tener un papel que lo justifique, un contrato o documento que lo avale.

Sin embargo, hay otras situaciones que nos mueven a ocuparnos de las cosas, aunque no tengamos un certificado que afirme que tal cosa nos pertenece.

Algunos casos nos han sorprendido, un señor que el día en que su hijo entró en la Universidad como becario y al tener que hacerse unos análisis de sangre descubrió que no era su hijo, se quedó pensando, el amor que sentía por aquel niño seguía siendo el mismo. “No importa” repuso, “es y siempre será mi hijo”No sabemos si hubo conflicto familiar.

Cuando un, digamos ladrón, se lleva algo que no le pertenece, porque necesita comer y pagar las deudas que con lo poco que gana no llega a cubrir, ¿está robando o simplemente equilibrando lo que a él le están robando? Porque aunque trabaje, no puede cubrir los gastos mínimos.

Siempre se nos ha dicho que hay dos motivos psicológicos que rigen nuestra existencia, el ego y el interés, a nivel personal y colectivo, ¿será verdad, o es un extremo exagerado?, bueno, cada cual opinará según le vayan las cosas.

Y bien podemos constatar que cuando una persona posee algo, brota en ella un sentimiento de “de esto me ocupo yo, esta es mi responsabilidad”. Esta sería una simple observación, porque ser el dueño de algo hace que se pueda disponer de ello, así, las acciones de capital, la casa que nos hemos comprado, el barco que nos compraremos. ¿la propiedad está ubicada en lo físico o también implica lo sentimental?

Y algo que ha supuesto un reto ha sido la propiedad compartida. Aquellas asociaciones de personas para explotar unas tierras, una especie de comunas que en tiempos de la transición y antes después de terminada la 2a guerra mundial motivo a muchas personas ¿Cómo funcionaron y que ha quedado de ellas?

Cuando estudiábamos Sociología, una de las materias a preparar eran las comunas que se llevaron en Israel, las colectividades durante la guerra civil aquí en España 1936-1939 y las cooperativas posteriores

Un gran debate sería interesante sobre que es la propiedad y qué porcentaje se le queda a cada cual que interviene y elabora esa propiedad que todos desean.

Salomé Moltó

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