Una mirada al mundo


Desde mi encierro observo el mundo como a través de un caleidoscopio multicolor, quizá más real que lo físico. La perspectiva de los medios virtuales, en foco en lo particular, pero también desde lo alto de la terraza, distingo como desde un Drone, movimientos horizontales en otra dimensión de figuras planas. Escucho voces, sin poder descifrar las palabras, porque no es a mí a quien se dirigen. Solo quiero saber si visten mascarillas, y si van armados de guantes y conservan la distancia segura. A veces son niños, acompañados por algún mayor… ¿Será un abuelo, y entonces ellos cuidaran de él?. Gente entrando en el almacén de enfrente, aguardan con paciencia su turno. En la calle apenas algunos vehículos, bastante más camiones que transportan artículos de primera necesidad. Supongo que los chóferes verán con satisfacción como el camino se abre a su paso y hay bastantes lugares de estacionamiento. Desde esta altura puedo distinguir a través de las ventanas de otras casas, algunas personas encerradas como yo, pero supongo que aquellos que son más jóvenes, tienen niños y entonces las cosas se complican.

Pero el aislamiento tiene sus ventajas, por ejemplo me siento más sosegado y que el estrés acostumbrado desapareció. Será quizá paradójico, pero no me siento aburrido para nada. Creo que en el fondo tengo alma de ermitaño, y me satisface estar conmigo mismo. Claro que no estoy del todo solo, pues tengo a mi compañera, y de pronto podemos conversar mejor que antes. No demasiado, pero sí en un tertulio informal, sentados cómodamente en la terraza con una bebida en mano, compartimos ideas.

Y en cuanto a la ventana virtual, veo el mundo pasar advirtiendo las tremendas escenas que ocupa la crisis actual. Aquellos lugares en los cuales la batalla es cruenta, con enorme cantidad de víctimas, nos deja sospechar que nos va a alcanzar en algún momento. Advierto las tremendas controversias que se dan en casi todas las sociedades del mundo, la estupefacción que domina ante la virulencia del ataque inesperado. Escapa de lo conocido, sin paralelo con otras escenas previas. No es un guerra, porque no hay enemigo a la vista que se pueda corroborar su identidad. Este adversario tiene más mañas, artificios y astucia que cualquier otro que podamos rememorar. No es que nunca ha ocurrido, pues la historia esta plagada de hechos similares, solo que para muchos, han pasado desapercibidos. Los científicos abocados a la investigación, como también muchos literatos, poseen serias narraciones al respecto. Pero como una serie televisiva, por trágica y generalmente violenta que sea, tendemos a borrarla de nuestro disco duro, para poder dormir esa noche. ¿Qué pasaría pues si acumulamos tales convulsas emociones? pues que sumaríamos sufrimiento.

Y de pronto resulta que la vida ya no es una película. Mucha gente está muriendo, y quien sabe si no nos va a afectar a nosotros también. No hay defensas disponibles y el futuro es incierto en ese aspecto. Por el momento solo medidas de cuidado personal es lo único viable.

Entonces advierto que las mismas vicisitudes predominan en las esferas políticas y muchos dirigentes se demuestran inhabilitados para administrar la situación. De pronto se descubren dirigentes sumamente incompetentes y hasta inestables mentalmente. Algunos sufren de infantilismo pueril, y lo digo sin ofender a los niños, pues más de uno demostraría más inteligencia que aquellos insufribles, que han llegado a los límites de la criminalidad. Habría que ver, si al final de esta saga, se podrá inculpar a aquellos y hacerles pagar sus culpas. Por el momento, los estragos que se están produciendo en aquellos lugares, son dignos de Dante.

Pero entonces descubro que no todo pinta de negro, y que por el contrario, se descubren numerosos ejemplos que son causa de orgullo en nuestra sociedad humana. Primero y ante todo, mencionar a los equipos médicos en todos los niveles, cuyo personal arriesga su propia vida. A diario se cuentan los casos de estas personas y sus heroicas historias personales. También las diferencias humanas han desaparecido en esos escenarios. Detrás de las máscaras y los trajes espaciales, existen almas invencibles ante el mal que otros padecen.

Y luego, aquellos dirigentes que se están destacando por su sabio actuar y la capacidad intrínseca de sus personalidades. Quiero destacar en especial a las mujeres entre aquellos, pues aunque no suman en mayoría, justamente por eso, las presidentas, primeras ministras, parlamentarias, directoras medicas y demás, han demostrado una enorme capacidad de liderazgo. Una vez más, cuando esta trágica epopeya llegue a su fin, o a algún momento que se pueda hacer un reconto, saldrá a la luz el excepcional aporte a la humanidad de nuestras compañeras. Por mientras, no debe escapar a nuestra mirada la violencia domestica que se está dando debido al encierro obligado. Quizá si se reconociera el verdadero valor de la mujer, esto no ocurriría.

Muchos sugieren que el mundo ya no podrá retornar a su cause “normal”, a como las cosas eran antes de esta contienda. Claro que tantos millones de personas sin trabajo, deberán recuperar de alguna manera sus ingresos. Simplemente la gente tiene que tener de qué vivir, entonces ahora los gobiernos se esfuerzan por transar entre los peligros a la salud y la actividad económica. Pero esto último, condicionado a imperiosas reglas destinadas a resguardar la salud publica. Hasta tanto se descubran mejores defensas medicas, vacunas o tratamientos, todo será un estado intermedio.

Y no obstante, queda una gran lección por aprender, pues algunas escenas que quedaron relegadas, están allí latentes. Primero, y en particular, está la cuestión medioambiental, el calentamiento global, la desaparición de especies. Luego, los absurdos pero constantes enfrentamientos entre pueblos y naciones, que dejan tendales de víctimas, quizá mayor que la crisis actual. Tampoco deberemos olvidar la pobreza paupérrima en la cual tantos millones y millones de personas están sumidas. El fracaso de los sistemas socio-económicos vigentes deben de llevar a la humanidad a repensar y actuar decididamente. No hay lugar a medias tintas.

Al final, vuelvo a retomar mi posición de observador a través de los lentes del caleidoscopio y ver que los múltiples colores, no son capaces aun de revelar algo claro y definitivo. Las esperanzas no están perdidas.

Josef Carel

3 comentarios sobre “Una mirada al mundo

  1. Has hecho una descripción inteligente de la cruda realidad que afecta al mundo en general y a nosotros en particular.
    Toditos miramos por las ventanas, esperando la llegada del sol, que por el momento, interpreto que también está en Cuarentena.
    Un abrazón para ti y flia.
    ¡¡CUIDATE!!

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