Parcheando nuestras frustraciones


Los problemas económicos y de salud deberían ser, junto a los sentimentales, los más importantes a los que tendríamos que hacer frente, pero hay una cantidad de muchos otros que también nos afectan, sobre todo, en el diario convivir.

Los desequilibrios de diversa índole nos perjudican notablemente, uno de ellos es la nutrición. La obesidad está alcanzando niveles alarmantes y aunque no sea solo por un exceso de ingerir alimentos de forma desaforada, es, tal vez, la ansiedad ante una serie de frustraciones que nos llevan a estos excesos.

Lo peor es que empieza en la infancia. Atender constantemente las exigencias de los niños a los que hinchamos de golosinas para que nos dejen tranquilos, sin darnos cuenta del mal que les hacemos y no porque ensucian, sino que entramos en una espiral de ansiedad. El niño pide más y nosotros no sabemos cuando parar de darle “cochinadas”, como solemos decir habitualmente.

Algo importante a tener en cuenta, no es la calidad de lo que ingerimos, el tamaño. La medida forma y peso, también lo es, por eso, la preocupación por saber la calidad de los alimentos, sobre todo en esos lugares que no solo podemos disfrutar de un sol espléndido y buena temperatura, también de alimentos ecológicos.

Tengo la impresión de que niños y adultos viven en mundos diferentes, incluso padres e hijos. Muy cierto es que cuando el padre llega a casa cansado de una jornada laboral cada día más penosa, no está para “tirar cohetes”, valga la expresión. Pero el niño no lo sabe ni lo comprende, si hubiera más comunicación entre ambos quizás las cosas cambiaran, por eso cuando Ramón nos dijo: “No iré a comer con vosotros, me voy a ver jugar al futbol a mi hijo”, en el fondo me alegré.

Y si por pedir y cambiando un poco de tema, en esta ciudad que hay muy buenos expertos en cualquier materia, unas páginas semanales de un tema como la psicología, tanto infantil como adulta, sería muy interesante.

La cultura y la convivencia nos enriquece ¿no?

Salomé Moltó

4 comentarios sobre “Parcheando nuestras frustraciones

  1. Tenés razón Salomé. Lo mismo que Ramón cuando prescindió del almuerzo para ir a ver jugar a su hijo, y eso sin lugar a dudas entra en el terreno psicológico, una actitud favorable tanto para el niño como para el padre. En cuanto a la obesidad, claro, entra en el terreno de los problemas de salud que mencionas al principio. Ergo: un buen inicio y un buen final. Un abrazo.

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    1. Gracias Regina, a mi me ocurre lo mismo con los tuyos. Seremos capaces de superar tanta violencia en este mundo? Estoy recogiendo ropa y lo que puedo para dársela a un conocido que es rumano y me ha dicho puede mandarla a través de su país. Guardemos la esperanza

      El 21/3/22 a las 20:01, Kosas y algo mas escribió: > WordPress.com >

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